Aqui está. Tranquilo, ignorante a todo y a todos. Aún no sabe lo que son las tormentas ni el tormento. El calor solar ni el acaloramiento. La brisa del mar y la caricia o el beso. Él, aún no sabe el significado de todo éso, pero pronto aprenderá a sentirlas, padecerlas y disfrutarlas. Todo en su momento, sin prisas y, esperemos; con esa paz que transmite. Lo único que va rápido ahora, son los latidos de su corazoncito.

Bienvenido, cariño. Me enternece tu inocencia, tu desconocimiento, tu sueño profundo. Estás a merced de gente adulta, madura, responsables, con el suficiente conocimiento para saber cuidarte, respetarte, educarte, valorarte y amarte (espero) Ten por seguro que yo, sí lo haré, en la medida que pueda. Te deseo mucha suerte en la vida y te doy las gracias, porque sé que tú, me has dado algo que hace tiempo esperaba.

 

 

 

Un besito en tu pequeña, suave y cálida frente. Muack!