PIENSO, LUEGO ¿NO EXISTO?
Una vez más recurro a mi conciencia, creo que es la que mejor me comprende, vamos, digo yo, no lo sé. Espero que sí ¿no?
Keing.- ¡Pepitooo!! Te necesito.
(Silencio)
Keing.- Pepito, mira que me quedo con la mente en blanco y te jodes ¡eh!
Pepitogrillo aparece sobre mi escritorio, tumbado de costado y sosteniendo en sus labios un palillo de dientes. No entiendo nada.
Pepitogrillo.- Siempre amenazando. A ver. ¿Qué es lo que te pasa?
Keing.- Tengo un problema de identidad.
Pepitogrillo.- (se saca el palillo de la boca y lo sujeta en sus dedos) ¿De identidad? ¿No sabes quién eres? ¡Oh no! ¡cielos! – se pone de rodillas cruzando sus manos – Espera unos añitos más para volverte senil, ¡no me hagas esto!! Por favor, por favor ¡Aún no!
Le observo alucinada durante unos segundos.
Keing.- ¿Senil?...
Iba a empezar a despotricar de manera que, decido contar hasta diez mientras me paseo por la habitación como león enjaulado. Me sitúo en jarras enfrente suya, Pepito sigue con sus manos cruzadas mirándome con los ojos muy abiertos.
Keing.- Vamos a ver cómo te lo explico para que lo entiendas.
Pepitogrillo.- Te..., escucho.
Keing.- Eso, escucha y calla
Vuelvo a sentarme en mi silla.
Keing.- Empiezo a pensar que soy invisible, o lo que es peor, ¡no existo!
Pepitogrillo.- Pero ¿por qué dices eso? Existes y... No eres invisible. yo te veo –descruza las manos lentamente mientras en su rostro se refleja la sombra del pánico-. Al no ser que..., estemos... ¿Muertos?
Clavo mi mirada en Pepito. Rápidamente toco la madera de la mesa mientras pronuncio ¡lagarto, lagarto!
Keing.- Pero ¿Tú eres gilipollas? ¡No vuelvas a mencionar a esa dama! ¿Entiendes? ¡Nunca vuelvas a mencionarla! – le amenazo extendiendo mi dedo índice- .
Pepito niega repetidamente con la cabeza.
Pepitogrillo.- No, lo juro, nunca más –dice alzando su mano derecha-.
Keing.- Así me va a mi en la vida, con semejante birria de conciencia ¡cómo me va a ir!, de cráneo.
Pepitogrillo.- Bueno, a ver, tranquilízate y cuéntame... ¿Vale?
Keing.- Vale. Con dos condiciones.
Pepitogrillo.- Bien. ¿Cuáles?
Keing.- Una, que no me interrumpas. Y dos, no vuelvas a decirme que me tranquilice –vuelvo a amenazarle con el dedo-.
Pepitogrillo.- Es...está bien – hace gesto de cerrar una cremallera imaginaria sobre sus labios-
Keing.- ¿Recuerdas la otra noche el tema de la fiesta?
Pepito asiente con la cabeza varias veces.
Keing.- Pues bien, a la entrada, tenían varias hojas con los nombres o Nicks de toda la gente que iba a acudir. Pues bien el mío lo estuvieron buscando y buscando pero yo, no estaba allí.
Pepitogrillo.- Lógico, te apuntaste y desapuntaste varias veces y....
Keing.- ¡Y una leche! Mira, es cierto que me apunté y desapunte en dos ocasiones pero los últimos días previos a la fiesta estaba apuntada, y mis tres invitadas también.
Pepitogrillo.- Bueeeno, a lo peor con tanta oscuridad y las prisas no se dieron cuenta.
Keing.- Bien, dejemos tu teoría como posible causa. Pero hay más.
Pepito me escuchaba atentamente.
Keing.- ¿Y el video? ¿Eh? Esa noche, alguien me grabó en video, pero no aparece por ninguna parte.
Pepitogrillo.- ¿No sabes quién te grabó en video?
Keing.- Pues no. Imagino que los mismos de La Coctelera.
Pepitogrillo.- ¿Y por qué no se lo preguntas a ellos?
Keing.- (Sonrío sarcásticamente) Ya lo hice, pero nadie me ha respondido. ¿Ves? ¿Te das cuenta? ¡No existo!
Pepitogrillo.- ¡Claro que existes! No seas tarada.
Keing.- ¿cómo has dicho?
Pepitogrillo.- ¡No!, nada, nada. Que, estarán haciendo el montaje, o se habrán ido de vacaciones, o...
Keing.- ¡O leches! Hay más
Pepitogrillo.- ¿Más?...
Keing.- ¿Recuerdas que me apunté hace tiempo para lo de los premios blogs?
Pepitogrillo.- Si, una pérdida de tiempo por otra parte.
Keing.- Gracias por los ánimos
Pepitogrillo.- De nada. A ver, sigue contándome.
Keing.- Pues nada, que tampoco aparezco por ninguna parte. Bueno. ni yo ni muchos más, hay quejas de varios usuarios.
Pepitogrillo.- Luengo entonces no eres la única –dice acariciándose la barbilla-.
Keing.- Pues no, en ese caso no.
Pepitogrillo. Siempre estás buscándole tres pies al gato.
Keing.- Mira, no me empieces con las frases hechas que las odio, y lo sabes. ¿Qué tontería es esa de buscar tres pies al gato? Los gatos no tienen pies, ¡Tienen patas! ¡Cuatro patas! ¿Por qué iba a buscarle tres?
Pepitogrillo.- Bueeeno, vaaale. Pero reconóceme que siempre estás pensando cosas raras. Pueden ser casualidades, además, date tiempo, tú siempre lo dices.
Keing.- Yo no creo en las casualidades. Y vale, me daré tiempo. Pero poco.
Pepitogrillo.- Vale, lo que tu digas. ¿Puedo irme ya?
Keing.- Vete, vete...
Permanezco pensativa mientras Pepito ve Buenafuente.
!--[if>!--[if>!--[if>!--[if>![endif]-->![endif]-->![endif]-->![endif]-->














charlitox dijo
Jajaja!!! Muy bueno, yo también muchas veces me siento así, como si no existiera o fuera invisible...
Menos mal que tienes a tu Pepito Grillo para desahogarte, es muy necesario hacerlo con alquien!!!
Besos
2 Julio 2009 | 09:58 AM