SOY MEDIUM, SI. PERO UNA MEDIUM CUTRE
Basado en hechos reales, los míos. Cualquier parecido con la realidad NO es pura coincidencia, lo que es, es. Ni miento, ni exagero, ni me invento cosas, ni tampoco son imaginaciones mías, ni me drogo, ni bebo, ni estaba dormida, ni soy esquizofrénica (algo zumbada sí, pero esquizo, no).
Muchas personas sienten cierto temor a contar este tipo de cosas, lo que les sucede. Su miedo es más hacia la opinión que puedan tener de ellos que a sus vivencias, las cuales, en muchas ocasiones, son bastante fuertes. ¿Me importa a mi lo que piensen los demás sobre este tema? ¿Qué me tomen por loca? ¿Qué piensen que alucino en colores y stereo? Pues si, me importa. Me importa un auténtico pito.
Después de los años y de una inactividad mediumnica que yo misma he logrado tener , esto podría tratarlo con una nota de humor (como suelo hacer aunque a veces no se me “pille”). Pero por aquel entonces, resultaba más dramático que cómico, os lo puedo asegurar. Sobretodo cuando tú, no deseas tener este tipo de ¿cómo llamarlo? ¿Poderes? ¿Dones? Pienso que es algo que todos tenemos, eso que suele llamarse “El tercer ojo” (y no, no estoy hablando del “ojete”). Hay quienes desarrollan más esta capacidad y otros menos, pero ¿quién no ha presentido algo alguna vez? ¿No le ha parecido escuchar algo que los demás no escuchaban? ¿No le ha parecido ver cruzar una sombra por el pasillo? ¿Quién no ha sentido alguna noche, mientras estaba en su cama a punto de rendirse a los brazos de Morfeo cómo alguien o algo parecía acariciarle el pelo, besarle en la mejilla o sencillamente, sentarse al borde de la cama cuando en realidad, estas completamente solo?¿Quién no ha sentido alguna vez que alguien le estaba mirando aún encontrándose solo en su habitación? Todos. Unos le dan importancia, otros no. Unos lo achacan a un familiar fallecido, otros a los muelles de la cama. Hoy por hoy, no conozco a nadie que jamás en algún momento de su vida no haya tenido algún tipo de experiencia, digamos, inexplicable (vamos a dejar a un lado las relaciones personales, esas si que suelen ser a veces auténticos fenómenos poltergueis).
Todo empezó hace muchos años, en clase de mecanografía. Que nadie me pregunté el por qué, a menudo yo misma me lo he preguntado y aún no sé la respuesta.
Solo éramos dos alumnas. Típica máquina de escribir Olivetti, de color verde oscuro. Un par de bancos y mesas. Al fondo, a la derecha (que raro) una puerta que daba a los servicios, señoras y caballeros. Grandes ventanales que siempre estaban cerrados.
Una de esas tardes, y sin saber el por qué, dejé de escribir. Empezaba a dolerme la cabeza y, apoyando mis codos sobre la mesa empecé a frotarme los ojos con las manos. Después mi mirada se detuvo en el rostro que veía reflejado en la máquina de escribir. Era el mió, claro. Pero no por mucho tiempo, aquel rostro empezó a desfigurarse de tal manera que me asusté.
Si, ya sé que pudo deberse a un efecto óptico, esas cosas ocurren. Lo que no suele ocurrir es lo que viene a continuación.
Y que contaré en una segunda parte porque ahora tengo que sacar al perro.

















mapi127 dijo
Yo noté de pequeña como me druzaban por las piernas unas patitas pequeñas, que me asuste y todo, y eso de notar a alguien como cruzarlo o notarlo simplemente un monton...Me hs dejado estupefacta!! Sigue con tu historia!!
8 Octubre 2007 | 06:14 PM