EL TERROR Y YO (segunda parte)
Bueno, segunda parte y creo que el final de este culebrón. Decidí hacerlo en dos partes para que no resultase demasiado pesado leer un texto tan extenso. Algunos de vuestros comentarios me han hecho retroceder y recordar algunas cosas que ya iré desarrollando.
Siempre he envidiado a mi padre (si, también le mencionaré bastante en mi blog), nunca ha sentido miedo al ver una película de terror, es más, cuando vio a la niña de "El Exorcista" su comentario fue: "Vaya cara de gilipollas tiene la niña", evidentemente soltabas la carcajada y ya no te daba tanto miedo, claro. Cuando digo que nunca pasaba miedo me refiero a que, sabía que se trataba de una película y desde luego no le quitaba el sueño, algo que a mi sí me ha pasado. ¡Hay que ver!, lo que hace la sugestión y sobre todo, el miedo.

Pero no adelantemos acontecimientos, ni viajemos tan rápido en el tiempo. De mi más tierna infancia voy a ir pasando a mi "edad del pavo", sí, la adolescencia. (Aunque creo que el pavo aún no lo he soltado, lógico, se le coge tanto cariño después de tanto tiempo..., animalito)
De mi casa pasé a las salas de cine (mis palomitas y mi refresco que no falten) ¿Recordáis aquellos cines de barrio donde había sesión continua? ¡Que maravilla! Por el mismo precio veías dos y las veces que te diese la gana. Bueno, tres como máximo por que eran tres los pases que se hacían (o más, no lo tengo claro). Yo no necesitaba compañía, todas las semanas cambiaban la cartelera y me pasaba la vida allí dentro. El de la puerta era amigo de mi padre, me conocía desde niña, y aunque no tuviese la mayoría de edad me dejaba pasar jejeje.
Allí me he visto todas las películas de entonces: "La noche de Valpurguis" "La marca del hombre lobo”, las pelis de mi Brando, of course! y un largo etc. Pero como de terror va la cosa, pues seguiremos por ese camino.
Me encantaba el conde Drácula pero, ¿qué es lo que me ocurría después, cuando me iba a la cama? Que me tapaba con la sábana hasta el cuello, me hacía una cruz en el mismo con saliva y alguna vez metí un ajo bajo la almohada. Si eso no es miedo, que venga dios y lo vea.

No contenta con eso, todas las noches miraba debajo de la cama (como decía nuestra amiga Gaby), era incapaz de acostarme sin mirar antes. Más tarde les tocó a los armarios. Y claro, yo ahora lo pienso y me digo, ¿Y si hubiese visto a alguien?...Pues no sé cuál habría sido mi reacción, pero si sé, lo que hice en una ocasión que una de las puertas (que siempre se abrían muy bien) esa mañana (que además estaba sola en casa) no se abría, estaba atascada ¿y yo qué pensé?, que había alguien allí metido sujetándola. Ni corta ni perezosa, cogí la escopeta de perdigones de mi padre, la cargué y apunté..."Salga de ahí" -dije-. Es alucinante, yo estaba muerta de miedo, temblaba y me notaba un calor en la cara que no era normal, aún hoy en día lo recuerdo perfectamente. A los pocos segundos escuché subir a mi familia. Así es que, descargué la escopeta y lo guardé todo rápidamente. Luego le dije a mi madre que no podía abrir la puerta. Al final la abrió ella y me dijo: “Es que se atasca de vez en cuando". ¡Que alivio!
El hombre lobo, madre mía, el Paúl Naschy y yo ya éramos como de la familia. Por aquel entonces mi hermana y yo dormíamos juntas. Yo solía observar el cielo, si no había luna llena estupendo, pero ¡ay amigo! si la había, entonces, mal asunto, mi mente empezaba a trabajar. Esperaba a que mi sister se hubiese dormido y entonces, empezaba a tocarle la cara. Lógicamente ella medio dormida, o medio despierta según se mire, se quejaba. Y ya estaba tan cansada de que la tocase la cara que me preguntó directamente una noche:
Ella.- ¿Qué haces?
Yo.- No, nada
Ella.- ¿Por qué me tocas la cara?
Yo.- Para ver si te sale pelo -esto ya entre risas claro, porque incluso a mi me parecía ridículo-
Ella.- ¡Tu estás tonta!..
Y sí, llevaba razón, solo a mi se me ocurre tomar a mi hermana por un licántropo. En fin.
Nuestro amigo JINKS, decía que se pasa un rato divertido viendo estas películas ya sea solo, o en compañía. Bien, pues voy a eso, a la compañía. Depende de que compañía.
Se estrena "El Exorcista", por todas partes sel lee y se oye, que ha sido la "Bomba" en ¡EE! ¡UU!, que incluso en las salas de cine repartieron bolsitas de sales porque hubo gente que se desmayó (vaya marketing eh). Y yo me dije ¡caramba!, por fin una película en condiciones. Creo que todos sabemos que aquello fue un autentico caos, las salas se llenaron. Y allí estábamos nosotras, la pandilla de chicas al completo, y yo, en medio de las dos más miedosas que había.
Pero eso no es todo amigos. Lo que siempre me ha fastidiado de la gente que asiste a ver una película de terror, son esos estúpidos y aterradores grititos, esos que se dan por el simple hecho de gritar, aunque se estuviese pasando el "Nodo" en aquel momento. Me he llevado más sustos con esas actitudes del personal, que por el film en sí.
Bien, como iba diciendo. Yo me encontraba en medio. Recuerdo que ni pestañeé viendo a la "niña contorsionista", estaba alucinada con tantos efectos. Pero estas dos que tenía a cada lado mío, durante toda la película se estuvieron aferrándo a mis brazos mientras gritaban y bajaban la cabeza para no ver esas escenas. Es decir, que solo vieron el principio de la película y después querían que se lo contásemos. Mis brazos tenían más cardenales que el Vaticano.
Total, alucinadas por lo que acabábamos de ver (quien la hubiese visto, claro) fuimos comentándolo de camino a casa. Recuerdo que algunas chicas salieron llorando, no sé si de risa o de miedo, pero lloraban a lágrima viva.
¡Quince días! - o más, no recuerdo bien- me costó conciliar el sueño, esa imagen no se me iba de la cabeza ni de coña. Poco a poco ya he ido superando ese miedo, antes en pleno mes de agosto hasta me tapaba la cabeza con la sábana y sudaba como un pollo. Y ahora directamente me levanto si oigo algo extraño e intento buscarle la lógica.
Del cine nos vamos a ir a un sitio mucho más divertido, o así debería de ser. "Al pasaje del terror". Les costó convencerme, pero al final me decidí. Mientras nos acercábamos yo intentaba mentalizarme de que aquello que había allí dentro eran actores, punto, solo eso, actores que se estaban ganando un sueldo (y que se jugaban la "vida", porque alguno ha recibido un buen tortazo en no pocas ocasiones según dijeron ellos mismos, pobrecitos míos).
Yo me encontraba justo en el centro de la fila. Los primeros se pierden parte de la escena y los últimos también, pero los que vamos centraditos, nos lo tragamos ¡todo!... La verdad es que está muy bien hecho y los actores hacen lo que pueden, algunos se lo curran bastante. yo iba tranquila porque de momento no me asustaba de nada, pero me encantaba encontrarme allí, con el tío de "Psicosis", las neveras y los cuerpos envueltos en plástico que empiezan a moverse, el tío que aparece con la sierra, el Freddy, otro que aparece en una cama que estaba supuestamente vacía... Iba alucinada, hasta que llego a la parte de "la niña”. yo que empiezo a escuchar voces raras, veo algo acolchado, una cama y un tío vestido de cura, me dije ¡ni hablar!, ¡para su padre!. Y me agarre al macuto que llevaba el chico que tenía delante mía, agache la cabeza y así continué hasta que salimos de allí. De nuevo las taquicardias.
En fin, y colorín colorado... Hasta aquí hemos llegado. Seguiré disfrutando de este género.


















Ramsés .... dijo
Me has traido recuerdos, jajajaja, si, esos cines......, recuerdo aquí, en Madrid, "El Riviera", muy cerca del Vicente Calderón, al lado de mi "cole" (y si ya te digo que fuí campeón de "peyas" pues....), el "Astoria", al principio del Pº de Extremadura, el "Pleyel Cinema", en la c/Mayor.....
Lo que pasa es que yo.....mis tronkys y yo.........
Bueno, tu seguro que recordarás también a las pandillas de "gamberros", ¿verdad?.
Pues.......pues eso.
El pobre acomodador totalmente "stresado".
Good night.
20 Agosto 2007 | 03:29 AM