DESPEDIDA DE SOLTERA
Casi me mato bajando los escalones del portal donde vivo, llegaba tarde, mi amiga, una de éstas que tienes desde siempre, amiga de toda la vida, (entre otras cosas porque vive lejos y no tenemos demasiado contacto), me había invitado a su despedida de soltera, y llegaba tarde, como siempre. Pensé, que así pueden mantenerse las amistades, creo que es la única manera de mantenerlas, sin ése roce diario donde llegas a hundirte en lo cotidiano, el aburrimiento y los reproches. Alguna llamada por Navidades, Año Nuevo, cumpleaños y poco más, hacía que esa amistad se mantuviese por los siglos de los siglos.
No me la imaginaba casada, es más, creo recordar que comentó en alguna ocasión que eso del matrimonio era algo arcaico y que ella jamás cometería tal torpeza. Una vez más por la boca muere el pez, nunca digas de éste agua no beberé, y ése tipo de cosas que siempre se dicen...
Me pregunto, ¿cómo será su futuro marido?, no recuerdo haberla visto salir con muchos, y con los pocos que lo hacia rompía rápidamente, la monja la llamaban, unos, porque otros la llamaban "lanzada", nunca llueve a gusto de todos.
Mientras continuaba haciendo memoria sobre las relaciones sentimentales de mi amiga Julia, tomé asiento al lado de la ventanilla, es increíble, ni recordaba haber estado esperando el autobús, ¡lo que hace divagar!, se te va el santo al cielo. Comenzó a llover, apoyé mi cabeza sobre el cristal y observaba como las gotas resbalaban por el mismo, ¿quién sería el tipo en cuestión? y lo que es más interesante ¿cómo sería? La naturaleza no se había portado muy bien que se diga con Julia, y su carácter...bueno, era un tanto especial, más bien agrio. A todos los tontos se les presenta
Legué a mi parada, descendí del autobús y me dirigí al bar donde habíamos quedado. Titubeé antes de entrar, ¿la reconoceré? ¿Habrá cambiado mucho físicamente?, ¿me reconocerá?... ¿que pinto yo en esta fiesta? Iba a darme la media vuelta cuando alguien, una mujer gritó mi nombre, ¡es aquí! me dijo llena de júbilo. ...Pues no, no había cambiado nada, y al parecer yo tampoco, bueno, algo es algo, empezamos bien la noche, no habíamos envejecido demasiado ninguna.
Después de unos cuantos saludos, y presentaciones previas e imprescindibles, pedimos una consumición. Lo cierto es que, Julia estaba feliz, la brillaba la mirada, su rostro era iluminado por una amplia sonrisa, por un momento sentí celos, envidia ¿sana?, ¡y un cuerno! no hay envidia sana, la envidiaba si, como me gustaría sentirme por unos minutos como se sentía ella, daba gusto verla. Es obvio que su futuro marido merecía la pena, nunca antes la vi. sonreír tanto, ni hablar, no paraba, hice dos intentonas para responder pero, me fue imposible.
Finalmente terminamos celebrando la despedida en una discoteca, me extrañó que no fuésemos a un "boys", como es costumbre, pero también lo agradecí, que poco me gustan esos espectáculos, visto uno, visto todos. Ya casi de madrugada y todas un poquito...alegres, se acercó a mí y me dijo que en pocos minutos vendría su pareja y me la presentaría. Pues nada, ¡a ver como era el pollo!, pasaron los minutos, y mientras tanto unas bailaban, otras cantaban, alguna se dejó caer sobre un asiento y dormía la "moña", vi. que otro grupo empezaron a saludar a otras chicas que se encontraban en el lugar, yo hice lo mismo, no voy a ser menos, claro. Después de una hora de espera, decidí despedirme de Julia y desearle lo mejor, ya conocería a su futuro marido en la boda, pero no, según Julia ya había conocido a ésa persona, me agarró por una mano y me acercó al grupo de las chicas recién llegadas. Una muchacha alta a la que acababa de saludar, morena, con el pelo muy corto me sonrió. Fue entonces cuando Julia me confesó sus tendencias, y que su futura pareja era Amanda, esa muchacha morena. Después, ambas nos retiramos a un lugar donde la música no estuviese tan alta y me contó todo..... Años de amargura, miedo de decir lo que sentía, el estar interpretando un papel que no la correspondía, fueron haciendo mella en su carácter, fue entonces cuando comprendí todo, su manera de actuar con los hombres, su carácter...y el por qué se había desplazado hasta Madrid para celebrar su despedida, por mí, eso fue lo que me dijo. Temía, que al no saber yo nada, se lo pudiese reprochar, y no quería hacerme desplazar hasta Sevilla para algo que yo pudiera considerar "una tomadura de pelo"...
Una vez en mi casa, continúe pensando en lo acontecido ésa noche... ¿que pensé sobre nuestra amistad? Tenemos a gente cerca, a los que consideramos amigos, que en un día como ése, "su día", jamás se hubiesen parado a pensar en los demás....
Algo que seguro sucedió, alguna vez, en alguna parte del mundo y que yo, dejando volar mi imaginación he querido contaros.













